Archivo de la categoría: Religión Católica 3º ESO

Resúmenes de los temas del libro

Aquí podéis ver y descargar los resúmenes de los últimos temas del libro que habéis elaborado por grupos y que os ayudarán a preparar el examen de evaluación:

Tema 6: El seguimiento de Cristo

El Seguimiento de Cristo

Tema 7: La Iglesia, lugar de encuentro con Cristo

(No disponible. No enviado por los alumnos del grupo)

Tema 8: La experiencia de plenitud en el encuentro con Cristo

Tema 8

Tema 9: La Iglesia, luz del mundo

Tema 9

La Sábana Santa

«La Sábana santa es un reto a la inteligencia. Ante todo, exige de cada hombre, en particular del investigador, un esfuerzo para captar con humildad el mensaje profundo que transmite a su razón y a su vida. La fascinación misteriosa que ejerce la Sábana santa impulsa a formular preguntas sobre la relación entre ese lienzo sagrado y los hechos de la historia de Jesús. Dado que no se trata de una materia de fe, la Iglesia no tiene competencia específica para pronunciarse sobre esas cuestiones. Encomienda a los científicos la tarea de continuar investigando para encontrar respuestas adecuadas a los interrogantes relacionados con este lienzo que, según la tradición, envolvió el cuerpo de nuestro Redentor cuando fue depuesto de la cruz. La Iglesia los exhorta a afrontar el estudio de la Sábana santa sin actitudes preconcebidas, que den por descontado resultados que no son tales; los invita a actuar con libertad interior y respeto solícito, tanto en lo que respecta a la metodología científica como a la sensibilidad de los creyentes.

Para el creyente cuenta sobre todo el hecho de que la Sábana santa es espejo del Evangelio. En efecto, si se reflexiona sobre este lienzo sagrado, no se puede prescindir de la consideración de que la imagen presente en él tiene una relación tan profunda con cuanto narran los evangelios sobre la pasión y muerte de Jesús, que todo hombre sensible se siente interiormente impresionado y conmovido al contemplarlo. Además, quien se acerca a la Sábana santa es consciente de que no detiene en sí misma el corazón de la gente, sino que remite a Aquel a cuyo servicio lo puso la Providencia amorosa del Padre. Por tanto, es justo alimentar la conciencia del precioso valor de esta imagen, que todos ven y nadie, por ahora, logra explicar. Para toda persona reflexiva es motivo de consideraciones profundas, que pueden llegar a comprometer su vida».

(Discurso del Papa Juan Pablo II en Turín, 24 de mayo de 1998)

La Sábana Santa

La Sábana Santa y los Evangelios

El cristianismo en el cine

El mensaje evangélico se ha mostrado en el cine en múltiples ocasiones. En primer lugar, pueden citarse las películas sobre la vida de los primeros cristianos: las versiones de Ben-Hur en torno a los primeros pasos de la Iglesia, Quo Vadis, sobre la persecución de Nerón, El signo de la cruz, sobre Constantino; y La túnica sagrada.

En segundo lugar, destaca la narración de acontecimientos de la historia del cristianismo, como el cisma de Inglaterra en Un hombre para la eternidad, las misiones jesuíticas en La Misión, los mártires de la revolución francesa en Diálogo de carmelitas, las apariciones de Lourdes en La canción de Bernadette y el comportamiento de la Iglesia durante la Segunda Guerra Mundial en El cardenal.

Hay que mencionar, también, las vidas ejemplares de muchos cristianos santos, como san Juan Bosco (Don Bosco), Juan Pablo II (Karol), etc.

El siguiente power point es una recopilación de algunas de estas películas y ha sido elaborado por los alumnos de Religión de 3º ESO.

El cristianismo en el cine

Historicidad de los Evangelios

En el siguiente enlace podéis encontrar una presentación en Power Point sobre la historicidad, autenticidad y veracidad de los evangelios, el proceso de formación y los criterios científicos vistos en clase.

Historicidad de los evangelios

El vídeo sobre el origen y formación de los evangelios lo tenéis en https://www.youtube.com/watch?v=ZxmfvvrXx8g

 

 

El pecado y la gracia

 

acpimagePreguntas para el debate en clase sobre el vídeo “El pecado y la gracia”, Ed. Casals:

  1. ¿Las cosas son pecado porque Dios las ha prohibido? ¿Pecado es lo que Dios prohíbe?
  2. ¿Cómo se explica que elijamos lo malo, lo que nos perjudica?
  3. ¿Es cierto que la Iglesia está siempre prohibiendo cosas y hablando del pecado? ¿Seríamos más felices si la Iglesia no hablase del pecado?
  4. ¿Por qué no podemos hacer lo que nos dé la gana?
  5. ¿Algo deja de ser pecado porque uno no tenga la sensación de hacer nada malo?
  6. El pecado, ¿es el peor de todos los males?
  7. ¿Qué tiene que ver que yo haga algo malo con que Dios se sienta ofendido?
  8. ¿Por qué ofendemos a Dios cuando pecamos solos sin dañar a nadie?
  9. Hay muchos que no hacen nada malo, son buenas personas, quieren a sus padres y amigos… ¿existe el pecado para ellos?
  10. ¿Todos los pecados son igual de graves? ¿Todo lo que hacemos mal es pecado?
  11. ¿Estar en gracia es no estar en pecado?
  12. ¿Realmente es posible tratar a Dios con confianza, como a un amigo?
  13. ¿Qué es eso de la “gracia”?
  14. ¿La gracia destruye nuestra personalidad y dejamos de ser nosotros mismos?
  15. ¿Cómo se puede conseguir la gracia? ¿Se puede perder? ¿Se puede recuperar?

Los símbolos del Génesis

Todas las personas nos preguntamos por el mal. ¿Por qué existe el mal? ¿Por qué no existe solamente el bien? La Biblia también se hace esta pregunta y el autor del libro del Génesis reflexiona y emplea una historia para intentar explicar esto del mal. La historia es verdadera: el mal existe y entró en el mundo por el hombre mismo. Los elementos que emplea para ilustrar esa historia, sin embargo, son simbólicos, es decir, indican la verdad que desea transmitir; son como la exteriorización, la forma de expresar esa verdad.

En el capítulo 3 del libro del Génesis encontramos estos símbolos: la serpiente, los árboles, el jardín, el fruto del árbol, las hojas de la higuera, el rumor de los pasos de Dios, la hora de la brisa, la escondida del hombre, los diálogos (Dios-hombre, Dios-serpiente), las maldiciones (a la serpiente, a la mujer, al hombre), los vestidos para la pareja, la expulsión del paraíso y los querubines (ángeles) que guardan con la espada desenvainada la entrada en el paraíso. Veamos algunos de ellos:

El árbol

Se presenta en los textos bíblicos: Gén 2, 16-17; 3, 3; 3, 5 y 3, 22. ¿Qué significa este símbolo? En la Biblia, la sabiduría y la ley de Dios son comparados con un árbol. También la Biblia compara al hombre que cumple la ley de Dios con un árbol frondoso. (Salmo 1,1-3).

La interpretación es la siguiente: El ser humano tiene dos posibilidades:

– comer de los árboles del paraíso, significa ser sabio y tener vida.

– comer del árbol del bien y del mal, significa ser ignorante y encontrar la muerte, o sea, seguir sus propias ideas y no el mandato de Dios.

La manzana

No aparece nombrada en la Biblia en este texto. El texto simplemente habla de “fruto” no de “manzana”. ¿Por qué la gente habla entonces de una manzana? La manzana representa a la tentación (es un símbolo en el mundo antiguo).

En este caso la tentación es que el ser humano pretende ser como Dios. Las personas muchas veces quieren olvidarse de Dios y poner sólo normas humanas. La manzana simboliza la eterna tentación del hombre a no reconocerse como criatura delante de Dios, sino querer gobernarse por sí mismo, no someterse, escoger el propio camino, erigirse en normal última y exclusiva para saber lo que está bien y lo que está mal.

Las hojas de higuera y la desnudez

Aparece en el texto Gén 3, 8-10. Significa lo siguiente:

  1. Dios le mostró el camino al hombre para ser feliz (= árboles del paraíso y el árbol de la vida).
  2. El hombre no aceptó la propuesta de Dios y quiso hacer su propia experiencia, decidir por sí mismo (= conocer el árbol del bien y del mal).
  3. La desnudez es la toma de conciencia del hombre ante Dios: está desarmado, avergonzado, inerme; se equivocó y tiene que callarse. Las hojas de la higuera nos quieren decir el miedo y la vergüenza del hombre ante Dios.

Cuando el hombre se dio cuenta del mal que acababa de hacer, sintió toda la amargura que le produjo esa experiencia. Se sintió sin ningún argumento delante de Dios, quien le había advertido con anterioridad.

El hombre trata de esconderse de Dios porque sentía vergüenza. El hombre se encontraba desnudo (consciente de su culpa), pero no tenía la humildad de reconocerse culpable delante de Dios (por eso se esconde).

La serpiente

Aparece en el texto Gén 3. El autor bíblico se plantea la pregunta: ¿Por qué el hombre no quiere ser sabio, seguir a Dios y ser feliz, sino que prefiere recorrer su propio camino, esconderse de Dios y ser desgraciado? En otras palabras: ¿Por qué el hombre se siente más atraído por el mal que por el bien?

La serpiente personifica aquí la tentación, la inclinación casi indomable que todos tenemos para el mal. Para el autor, la causa de todo mal es el mismo hombre que se deja vencer por la tentación, por esa inclinación al mal. En casi todos los pueblos de la antigüedad la serpiente es el símbolo del mal; es traicionera, venenosa, mata.

La serpiente llegó a ser el símbolo de la traición a Dios y a la fe: símbolo de todo mal.

También sucede esto hoy a las personas. Prefieren escuchar a la tentación (a la serpiente) que a Dios.

¿Cuál fue el pecado que cometieron Adán y Eva?

Se nos cuenta en Gén 3. La Biblia no dice cuál fue el pecado. El autor lo que quiere decirnos es que en el mundo hay pecado, que en cada persona existe la misteriosa e inexplicable tendencia al mal. Ante la ley de Dios, el hombre es tentado para que escoja el mal y no el bien. Esto es un misterio profundo que se esconde en el corazón del hombre.

Decimos “pecado original” porque hay una ruptura del hombre con su “origen” que es Dios. Y como todos pecamos, esa inclinación existe en el corazón de todos nosotros. Ha pasado a todos. Esto es lo que dice el autor y es verdad. Y para expresar esto, el autor emplea el lenguaje simbólico y elementos de su cultura: desnudez, voz de Dios, esconderse de Dios, etc. como hemos visto. Para el autor todo hombre es Adán, pecador.

Muchos autores dicen que el pecado original fue un acto de desobediencia a Dios. Pero no aclaran en qué consistió ni cuál fue la prohibición. El pecado original no existió solamente sino que todavía hoy existe. A esa desobediencia a Dios la llamamos “pecado original” porque está en el origen, en el comienzo de la humanidad.

Para el autor la tarea más importante de todas no es la de descubrir cuál haya sido el pecado original, sino cómo combatir el pecado ahora, en cada persona, en cada estructura, en cada época. Combatir el pecado original es también reconstruir el paraíso.

¿Podemos conocer a Dios?

El Catecismo de la Iglesia Católica (CEC) aborda el tema de la existencia de Dios en su primer capítulo, que se titula “El hombre es capaz de Dios”. Exponemos aquí los números 31 al 35 del Catecismo, donde se recogen “las vías de acceso al conocimiento de Dios”:

31 Creado a imagen de Dios, llamado a conocer y amar a Dios, el hombre que busca a Dios descubre ciertas “vías” para acceder al conocimiento de Dios. Se las llama también “pruebas de la existencia de Dios”, no en el sentido de las pruebas propias de las ciencias naturales, sino en el sentido de “argumentos convergentes y convincentes” que permiten llegar a verdaderas certezas.

Estas “vías” para acercarse a Dios tienen como punto de partida la creación: el mundo material y la persona humana.

32 El mundo: A partir del movimiento y del devenir, de la contingencia, del orden y de la belleza del mundo se puede conocer a Dios como origen y fin del universo.

San Pablo afirma refiriéndose a los paganos: “Lo que de Dios se puede conocer, está en ellos manifiesto: Dios se lo manifestó. Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad” (Rm 1,19-20).

Y san Agustín: “Interroga a la belleza de la tierra, interroga a la belleza del mar, interroga a la belleza del aire que se dilata y se difunde, interroga a la belleza del cielo […] interroga a todas estas realidades. Todas te responde: Ve, nosotras somos bellas. Su belleza es su proclamación. Estas bellezas sujetas a cambio, ¿quién las ha hecho sino la Suma Belleza, no sujeta a cambio?” (Sermo 241, 2: PL 38, 1134).

33 El hombre: Con su apertura a la verdad y a la belleza, con su sentido del bien moral, con su libertad y la voz de su conciencia, con su aspiración al infinito y a la dicha, el hombre se interroga sobre la existencia de Dios. En todo esto se perciben signos de su alma espiritual. La “semilla de eternidad que lleva en sí, al ser irreductible a la sola materia”, su alma, no puede tener origen más que en Dios.

34 El mundo y el hombre atestiguan que no tienen en ellos mismos ni su primer principio ni su fin último, sino que participan de Aquel que es el Ser en sí, sin origen y sin fin. Así, por estas diversas “vías”, el hombre puede acceder al conocimiento de la existencia de una realidad que es la causa primera y el fin último de todo, “y que todos llaman Dios” (Santo Tomás de Aquino, SummaTheologica. 1, q. 2 a. 3, c.).

35 Las facultades del hombre lo hacen capaz de conocer la existencia de un Dios personal. Pero para que el hombre pueda entrar en la intimidad de Él ha querido revelarse al hombre y darle la gracia de poder acoger en la fe esa revelación. Sin embargo, las pruebas de la existencia de Dios pueden disponer a la fe y ayudar a ver que la fe no se opone a la razón humana.

La relación entre el cristianismo y el arte

La Iglesia ha acudido desde sus inicios a las palabras y a los símbolos para transmitir el Evangelio: ha utilizado la arquitectura para crear espacios propicios para el culto y las artes plásticas con el fin de representar los contenidos de la fe y de la moral, buscando la aproximación del hecho religioso a la vida de piedad de los fieles.
En el arte cristiano existe una intención didáctica por la que, en épocas o lugares de escasa alfabetización, las expresiones figurativas de lo divino han significado una verdadera catequesis para los fieles. El pueblo aprende la fe católica en los muros de las iglesias mejor que en un libro abierto, gracias a las representaciones simbólicas y temáticas que se plasman en ellos.
Estas representaciones han recogido—y siguen haciéndolo—la mayor parte del contenido de la doctrina cristiana, expresándolo de un modo comprensible para la mayoría del pueblo cristiano. «Las imágenes proclaman el mismo mensaje evangélico que la Sagrada Escritura transmite mediante la palabra, y ayudan a despertar y alimentar la fe de los creyentes» (Compendio del CEC, n.º 240).
En cuanto a los sonidos, el uso de una tonalidad musical concreta para un canto no es arbitrario, sino que intenta transmitir un determinado sentimiento religioso referido al acto de culto que se realiza: alegría, dolor, gloria, admiración, veneración, etc.
La cuestión de las imágenes
Hacia los siglos VII y VIII, algunos cristianos, bajo la influencia de las ideas del judaísmo y del islam, se opusieron al culto a las imágenes, de modo que se llegó a la expresa prohibición de toda imagen sensible de lo divino y lo santo. Sin embargo, el catolicismo reivindicó un nuevo concepto de la imagen a partir del misterio de la Encarnación: Cristo, Dios hecho hombre, es el supremo Icono, y la raíz de una cultura en la que también las formas sensibles pueden quedar abiertas a la trascendencia.
El Concilio de Nicea del año 787 justificó el culto («veneración respetuosa») a las imágenes sagradas, pues «el que venera una imagen, venera en ella la persona que en ella se representa».
Los principales grupos icónicos
La Iglesia se ha servido de imágenes para enseñar diversas doctrinas y contenidos de la fe y de la moral cristianas. Analicemos las más importantes.
Símbolos cristianos primitivos: nacieron con la Iglesia primitiva y señalan el nombre de Cristo (crismón) o lo representan (pez, panes, espigas). A veces se trata de imágenes de origen pagano, pero de comprensión especial entre los cristianos (el Buen Pastor, el maestro, la barca de la Iglesia, etc.).
Bestiarios: el cristianismo utilizó imágenes de animales y plantas desde sus inicios. Así, por ejemplo, la envidia y la astucia se representan mediante una serpiente, y otras imágenes sirven como símbolos positivos (Cristo se representaba como un pelícano o un cordero; los evangelistas,mediante el grupo ángel-león-toro-águila, etc.).
Imágenes del Antiguo Testamento: se emplearon, sobre todo, como alegorías o profecías de un misterio de fe (Jonás y la ballena son imagen de la Resurrección; la asunción de Elías, de la vida eterna; Adán, Eva y la serpiente, del pecado; el sacrificio de Isaac, de la fe, etcétera).
Series del Nuevo Testamento: se desarrollan mediante imágenes de la estancia de Jesucristo. Se organizan en tres ciclos: niñez y vida de María, vida pública y escenas de la Pasión, Muerte y Resurrección).
Representaciones de la divinidad: tienen muchas lecturas y suelen constituir un compendio gráfico de los dogmas de fe: representaciones de Jesucristo como juez o bendiciendo, representaciones simbólicas del Padre (ojo, mano), del Espíritu Santo (paloma, llama) y de la Santísima Trinidad (triángulo, pirámide, trío antropomorfo).
Iconos marianos: además de las series evangélicas, la Virgen María recibe un tratamiento especial en el arte cristiano, sentada con el niño, representa la maternidad divina; adolescente sobre la luna, su Inmaculada Concepción; coronada, reina de todo lo creado; durmiente, su Asunción).